Uno
Pero durante el día, al sol, se movía más que nunca.
Patadas.
Golpes.
Esas cosas.
La sombra se volvía cada vez más grande. Como dos veces el cuerpo.
Los besos estaban ahí, todavía, mezcla de consuelo y cariño casto.
Al sol, más patadas; la piel latiendo.
Dos
El peso de un durazno, de una fruta menuda, recién arrancada del árbol.
La boca en la boca con otro gusto (gusto a cansancio, a insomnio, a dulzor renacido).
En la falda, ruidos de pájaro dormido.
Tres
La mirada perdida, revoloteando.
“¿Estás ahí?”. “¿Hay alguien ahí”?.
La espalda, cuna involuntaria.
Una estación entera de juegos y risitas y cosas dichas en voz baja.
Cuatro
El pez recién salido del agua y ahora, el agua es la enemiga que
arde
y quita el aire de a sorbos.
Las manos, las islas.
Cinco
El pelo azabache, partiendo al sol en dos
por el brillo:
el juguete predilecto.
La cara limpia, el cuerpo recobrado.
Responder, estar despierta.
De ahora en más, los brazos se vuelven anclas.





2 comentarios
Diciembre 4, 2008 a las 1:59 pm
EHHHH qué hermoso sos lo más capo que hay en el mundo del rock (que es el mundo que vale la pena)
cómo estás de los ganchos sacados y las cosas? si no estás En línea hoy te mando un mensaje de personita preocupada y sobreprotectora
me estoy volviendo desordenada de cerebro con la reescritura de este coso! pero va a salir, va a salir…
Marzo 31, 2009 a las 12:14 pm
Tus versos son muy elegantes, me han gustado mucho.
Saludos
OrdennegrO