Tengo el cuerpo lleno de
astillas
y noticias falsas.
Acá
guardo los restos de esa parte de mi pasado:
una caja de un anillo de compromiso, o algo así,
llena de dientes de leche obsoletos, vencidos.
Un mechón de pelo liso, negro,
como de caballo suave pero no,
mío.
Lo que no guardo es el cuerpo entero,
las otras partes.
¿A dónde quedó lo demás?
Porque los ojos no me sirven para ver
ese cuerpo abandonado que se arruga
se arruga,
envejece,
en algún ángulo imprevisto de la casa.